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Ubicado en el Departamento de Baja Verapaz, en el centro norte de Guatemala, en la región de las verapaces, Rabinal es un municipio cuya población es en su mayoría indígena, perteneciente a la étnia maya-achí. Entre 1981 y 1983, en el marco del CAI, el ejército de Guatemala, así como patrullas de autodefensa civil (PAC), masacraron el 20% de la población indígena a la que se asumía como base social de la guerrilla. La represión sufrida por los habitantes de Rabinal y sus alrededores fue particularmente extrema. De acuerdo a la CEH, al menos 4,411 personas fueron asesinadas en dicho municipio durante el CAI.

Luego de la firma de los Acuerdos de Paz, el tema de las masacres sufridas quedó en el silencio. El temor frente a los hechos ocurridos aún pervive entre las personas. Muchos de los victimarios aún residen en la comunidad y la enorme
mayoría de los crímenes aún permanecen impunes. No obstante, en 1998, precisamente en Rabinal, fue fundado el primer museo del país, destinado a dignificar y recordar a las víctimas del CAI y a promover la cultura local, en particular, el Rabinal Achí. El Museo Comunitario de la Memoria Histórica “Rabinal Achí” (MCMH) ha buscado no sólo promover
la historia reciente, sino también la lejana del pueblo achí, con el fin de aportar a la recuperación de la memoria para promover el conocimiento de lo sucedido, buscar a los desaparecidos, impulsar los proceso de justicia, reparación y resarcimiento y garantizar la no-repetición. 

Por todas estas razones, Rabinal fue escogido como el lugar en el cual darían inicio las Jornadas del Memorial para la Concordia. En febrero del 2014 se llevaron a cabo las primeras reuniones con personal de la Asociación para el Desarrollo Integral de las Víctimas de la Violencia en las Verapaces Maya Achí (ADIVIMA) y el MCMH. En la puesta en marcha participaron, sin embargo, otros actores como la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG), la Universidad de San Carlos de Guatemala, sede Rabinal, Instituto Nueva Esperanza, entre otros. Durante la ceremonia de inauguración de las Jornadas, un sacerdote y guía espiritual maya, bendijo la ceremonia inaugural, invocando los cuatro puntos cardinales a fin de solicitar autorización para llevar a cabo las actividades de las Jornadas.

Durante las actividades, desarrolladas entre los días 17 al 22 de marzo, fueron impartidas en sedes de universidades locales, varias charlas sobre el tema de la memoria histórica, su recuperación y la necesidad de la misma como una forma de reconciliación social. En ellas participó un total de 370 personas, entre alumnos y catedráticos, de las facultades de ciencias políticas y enfermería.

Se montó una exposición sobre el AHPN y el MPC denominada “Entre el Archivo y el Memorial, dos espacios de Memoria”, fue instalada en el MCMH, como parte central de las Jornadas de la Memoria en Rabinal. Además de una nutrida presencia de estudiantes universitarios, familiares de víctimas y público en general, se contó con la asistencia de más de 500 alumnos de colegios, escuelas e institutos de educación media, quienes, con gran curiosidad, asistieron a visitas guiadas al museo, la exposición itinerante, la proyección de películas charlas y actividades artísticas y culturales que, en
torno al tema de la memoria, se llevaron a cabo durante las Jornadas. Dentro del marco de actividades se efectuó una visita al camposanto de Rabinal, en donde se encuentran sepultadas varias víctimas del CAI, cuyos restos fueron recuperados gracias a la presión realizada por sus familiares. Se tuvo ocasión de escuchar diversos testimonios de víctimas del CAI y de sus familiares, a fin de conocer de primera mano lo ocurrido en dicho municipio.

Se proyectaron documentales y películas, entre ellas “La camioneta”, “Estamos vivos”, “Dominga Sic Ruiz”, “Hunapú Ixbalamqué”, “La hija del puma”, entre otros. El grupo “Semillero del Rabinal Achí”, compuesto por varios niños de las escuelas del municipio, interpretó un fragmento de la obra, llevando a cabo un baile correspondiente a la misma. El elenco “Nueva esparza”, interpretó también una escena costumbrista denominada “La Cofradía”. También se hizo lectura de poesía en homenaje a Alaíde Foppa, con la intervención de Hermelinda Corazón. Una feria culinaria y de artesanías también se tuvo lugar dentro del marco de las actividades de las Jornadas. Por su lado, la FAFG llevó a cabo una importante labor de recolección de muestras de ADN con el fin de ampliar su banco genético, mismo que es fundamental para la identificación de las víctimas del CAI, cuyos cuerpos han sido exhumados de fosas clandestinas en fechas recientes.

Como aporte de las Jornadas, una computadora fue donada a la comunidad y depositada en el MCMH, con la finalidad de que sus habitantes tengan acceso a la información que contiene el fondo documental de documentos relacionado con la región de Baja Verapaz que han sido localizados y digitalizados en los archivos del AHPN. Dos personas del MCMH fueron capacitadas a fin de que pudieran colaborar con los interesados en la elaboración de búsquedas electrónicas de los documentos requeridos. Esta jornada coincidió con la realización de un taller de periodismo, llevado a cabo por la Deutsche Welle Akademie (DWA), con la finalidad de empapar a diversos periodistas en el manejo de datos e información que permita construir memoria histórica a través de los medios y comunicar estos temas al público en general. Como fruto del mismo, diversos reportajes fueron publicados en la página web: www.hacermemoria.com.

Dicho taller, denominado “Conocer el pasado ayuda a construir el futuro”, contó con el apoyo de la Cooperación Alemana (GIZ) y del AHPN. Durante dos semanas intensivas –una en la ciudad de Guatemala y otra en Rabinal– los periodistas
participaron llevando acabo ejercicios de “periodismo sensible a los conflictos”, fundamentados en el rescate de la memoria histórica. Los participantes en dicho taller, eran periodistas independientes o pertenecían a algún medio de la ciudad de Guatemala o del interior del país, éstos fueron: Edgar Zamora, Eduardo Sam Chun, Vanessa Núñez Handal, Hedy Quino Tzoc, Noé Ismalej, Sonia Manai, Sandra Sebastián, Flor Pérez Tzaquitzal, Carlos Grave y Julio Sicán. Fueron coordinados por Hans Günter Kellner y Roberto Herrscher, de la DWA.

Durante las jornadas del taller, los periodistas tuvieron la oportunidad de visitar el cementerio municipal de Rabinal y escuchar diversas historias de la voz de los sobrevivientes de diversas masacres, así como su experiencia en cuanto a la recuperación de los restos de sus seres queridos. Muchos de éstos restos fueron recuperados en fosas comunes e identificados mediante pruebas científicas, a fin de ser devueltos a su lugar de origen tras un largo proceso que involucró forenses, antropólogos e investigadores.

Los periodistas también tuvieron oportunidad de entrevistar a víctimas del CAI, cuyo acercamiento fue posible mediante las facilidades de transporte, guías y contactos que ofreció el personal del MPC. Por otro lado, los periodistas también pudieron visitar el poblado de Plan de Sánchez que, ubicado a unos 17 Kms. de Rabinal, sufrió en 1982 una de las peores masacres, en la cual unas 250 personas pertenecientes a la etnia maya-achí, especialmente niños, fueron asesinados.
En dicho poblado los reporteros pudieron conversar con uno de los sobrevivientes y obtener información y datos de primera mano de lo acaecido en el lugar, así como de las medidas legales tomadas a posteriori. Los juicios fueron  llevados ante la Corte Interamericana de Justicia y en el 2004 ésta dictó sentencia, ordenando al Estado de Guatemala a brindar resarcimiento a los sobrevivientes y familiares de las víctimas, cuyos cuerpos hoy yacen bajo una pequeña iglesia, que simboliza su memoria.

En las Jornadas de la Memoria en Rabinal se contó también con la participación de un equipo de grabación de video, contratado por el MPC, con la finalidad de documentar lo acontecido en las Jornadas. Con el material recogido por el equipo de filmación, se producirá un documental que servirá como base para la retroalimentación de las Jornadas para la Memoria en redes y como una forma de resguardar la memoria de lo ahí acontecido.